La reforma de un portal consiste en la actualización y adecuación del espacio de entrada de un edificio, con el fin de mejorar su comodidad, seguridad y apariencia.
Este tipo de intervención puede abarcar desde cambios estéticos —como la renovación de pavimentos, revestimientos, carpinterías o pintura— hasta mejoras funcionales que faciliten el uso cotidiano del área. Entre las actuaciones más habituales se encuentran la modernización de la iluminación, la reorganización de los accesos, la instalación de sistemas más eficientes para el control de entrada y la eliminación de barreras arquitectónicas mediante rampas, plataformas o ajustes en los desniveles.