Con el objetivo de garantizar una protección eficaz frente a la entrada de agua y a los efectos derivados de la exposición continuada a las condiciones climáticas. Esta actuación resulta fundamental para evitar filtraciones, humedades y deterioros que puedan afectar tanto a la estructura del edificio como a los espacios interiores.
La instalación o renovación de un sistema de impermeabilización adecuado permitirá mejorar la estanqueidad de la cubierta, prolongar la vida útil de los elementos constructivos y reducir el riesgo de futuras intervenciones correctivas de mayor complejidad y coste. Asimismo, contribuirá a mantener las condiciones de seguridad, habitabilidad y conservación del inmueble.
Por todo ello, la impermeabilización de las azoteas se considera una actuación preventiva altamente recomendable, destinada a preservar la integridad del edificio, optimizar su mantenimiento y garantizar su correcto funcionamiento a largo plazo.